Cambiar de proveedor es la respuesta más visible a un problema de calidad. A menudo es la más cara, y no siempre arregla la causa.
Un defecto recurrente crea presión por actuar, y cambiar de proveedor parece decidido. A veces es la respuesta correcta: una capacidad que no existe no se consigue con reuniones. A menudo el defecto tiene una causa concreta y localizable que simplemente seguirá al producto hasta el siguiente proveedor.
Un proyecto de calidad corto y acotado hace otra pregunta: qué falla exactamente, a qué tasa, en qué paso y contra qué requisito. Responderla suele llevar un par de semanas en planta con datos de producción, no un trimestre de negociación.
Los casos que mejor responden son los aburridos: una nota de plano ambigua, un límite de prueba que nunca encajó con la aplicación, una instrucción que se saltaba un paso que todos daban por obvio.
Y cuando la respuesta es de verdad capacidad, el mismo proyecto produce la evidencia para decirlo con confianza, lo que convierte el cambio de proveedor en una decisión y no en una reacción.
— Equipo de ingeniería de GANI Lifecycle
