Las mejores auditorías pasan menos tiempo en la sala y más en planta, siguiendo un pedido real desde la recepción hasta el banco de embalaje.
Una auditoría de proveedor puede ser teatro: una presentación, un paseo por un pasillo limpio, una carpeta de certificados. También puede ser una de las horas más eficientes que invierte un equipo de compras. La diferencia está casi por completo en el método.
El método que funciona es rastrear. Elija un pedido real —a ser posible parecido a su producto— y sígalo. Registro de recepción, almacenamiento e identidad de lote, lista de kitting, hoja de fabricación, instrucciones en el puesto, registro de prueba, firma de inspección, embalaje. Pida ver el documento en cada paso, no la respuesta.
Después mire los rincones incómodos. ¿Dónde está el material no conforme y está realmente segregado? ¿Qué pasa cuando hace falta una desviación? Enséñeme la última. ¿Dónde están las calibraciones y hay algo caducado?
Por último, hable con un operario. No con un responsable: con un operario, en el puesto, a media fabricación. Pregúntele qué hace cuando algo no encaja. La respuesta dice más sobre la cultura de calidad que cualquier certificado.
— Equipo de ingeniería de GANI Contract Manufacturing
