Una transferencia es una decisión de riesgo, no de precio. La medida del éxito no es el coste unitario en el nuevo proveedor, sino si sus clientes notan que ha pasado algo.
Toda transferencia empieza con la misma frase optimista: la documentación está completa. Nunca lo está. No porque alguien mienta, sino porque un producto que lleva años en producción arrastra una capa de conocimiento sin documentar — el utillaje que alguien modificó, el par que se subió en silencio, la sustitución de proveedor que nunca se liberó. El primer trabajo de una transferencia es encontrar esa capa antes de que ella le encuentre a usted.
Empezamos con una comprobación de encaje y un análisis de brechas, no con una oferta. Volúmenes, complejidad y normas se contrastan con lo que realmente hacemos; después se compara la documentación con la realidad, punto por punto. Todo lo que vive solo en la cabeza del proveedor anterior se escribe y se documenta hacia atrás en el CAD y la lista de materiales.
El lote piloto es donde el plan se encuentra con el proceso. Se fabrica en la línea real, con los utillajes reales y las instrucciones reales, no montado por ingenieros para que los números queden bien. Si un piloto necesita tres especialistas y un apaño, el proceso no está listo.
La última pieza es el puente de stock. El suministro antiguo y el nuevo se solapan a propósito, y la cantidad se acuerda antes de fabricar la primera unidad piloto. Esa única decisión separa una transferencia aburrida de una emergencia.
— Equipo de ingeniería de GANI Contract Manufacturing
